MANUELUCHO...
El títere se llama Manuelucho Sepúlveda y Vinasco apodado La Mera Astilla Remediana, el titiritero se llamó Sergio Londoño y ambos recorrieron caminos de Antioquía, Valles, Caldas y otros territorios de Colombia desde principios de 1900 hasta 1944 . Manuelucho con su carácter de mujeriego, vagabundo, con borracheras y pretendiendo a Cuncia la solterona contrabandista de aguardiente, reprendido por los curas Mafafo y Asmita, peleando contra Belcebú, la muerte y la bruja y rondado por los espantos de la Chupamuertos y la Gripa Chumacera llevó una vida agitada y divertida, posteriormente el olvido lo venció en una batalla que duró muchos años hasta que en el año 2003 otros personajes de la vida fantástica y rica de Colombia como son los titiriteros les dió por rescatarlo de los baúles del recuerdo y es así que nace el Festival Internacional de Títeres Manuelucho organizado por la compañía La Libélula Dorada.
En el primer festival surge la declaración titiritera donde se reconoce a Manuelucho como el antepasado ilustre de los teatros de Títeres de Colombia y por lo tanto el Títere Nacional Colombiano emparentándose inmediatamente con el Guiñol de Francia, el Jaan Classen de los Países Bajos, Hanswurt de Alemania, Petruschka de Rusia, Pelusín del Monte de Cuba, Cristobita de España, Punch y Judy de Inglaterra y otros tantos parientes ansiosos de tener representantes en cada uno de los países del mundo.
En este año 2005 del 7 al 17 de octubre se celebró la tercera edición de este evento que pretende constituírse en uno de mayor tradición del mundo de los títeres colombianos ya que en las dos emisiones pasadas se tuvieron de invitados a compañías de Ecuador, Chile, Perú, México, Venezuela y de varios confines de la geografía colombiana como Cali, Armenia y Bogotá y en este año los invitados fueron Baúl Teatro de México, Titiriteros de Binéfar de España, Mamulengo Presepada de Brasil, Rama de Plata de Ecuador y Tamborecos, Libélula Dorada, Títeres Andantes, La Fanfarria e Hilos Mágicos de Colombia.
El estar presentes en éste festival nos dió la oportunidad de conocer de cerca las salas concertadas y su funcionamiento, un programa que beneficia a los artistas ya que les permite tener su sede y en ella un espacio de ensayo, oficinas y sala de presentación abierta al público. Dichas salas cuentan con el apoyo de instituciones gubernamentales distritales o federales y los titiriteros tienen el compromiso de realizar ciertas actividades anuales y reportar un porcentaje mínimo de asistencia. Un proyecto que a nuestro entender solo sucede en Colombia y que deberíamos de insistir para que se adopte en nuestro país, ya que también se cuenta con salas propias pero sostenidas con el esfuerzo individual. La actividad teatral y de títeres en este país de Latinoamérica es un ejemplo a seguir con una actividad desbordante y un público conocedor de las artes.
Dentro de las propuestas que se desarrollaron en el Manuelucho podemos mencionar las siguientes, de Brasil el grupo Mamulengo Presepada dirigido por Chico Simoes de Brasilia nos presenta la tradición de los títeres brasileños como es el Mamulengo, el encanto de la personalidad de Chico junto a la sonoridad y cadencia de las palabras al escuchar el “portuñol” nos muestra un personaje que empieza haciendo magia y presepadas (travesuras) para los presentes con trucos divertidos para pasar posteriormente a la magia que sucede entre los títeres y el público al que les cuenta breves historias de la tradición del nordeste brasileño siguiendo pautas ya marcadas que muestran a Benedicto, títere de guante, su esposa embarazada, los problemas que existe entre el capitán que es el Cacique y Benedicto o en su caso entre el público al que trata de manipularlo y ordenarle el desalojo de la sala. Un reflejo de la clase dominante tratando de sojuzgar a los demás, y como nos lo cuenta Simoes el mamulengo puede durar desde media hora hasta seis horas o más representando las mismas historias pero con diferentes connotaciones dependiendo el público presente, si es infantil o de adultos, y de la capacidad de improvisar del mamulenguero. Tradición que surge según la leyenda cuando un esclavo llamado Benedicto es azotado por su patrón, el capitán, y él en venganza construye un pequeño títere a su semejanza y otro a la del patrón y en las noches frente a sus compañeros los representa burlándose del cacique, haciendo mofa de sus actitudes y logrando un clímax en los asistentes, el patrón se entera de ello y asiste a una representación, queda complacido pero instruye a Benedicto que represente lo mismo teniendo como ganador de las burlas al capitán. Al otro día así se hace pero cuando se retira el capitán se continúa el juego teniendo como triunfador al esclavo y en ocasiones hasta metiéndose con la esposa del patrón para disfrute de los asistentes.
Dragoncio es la obra presentada por Los Titiriteros de Binéfar de España, un espectáculo que es fuertemente apoyado con la música en vivo y con el carisma de los actores. Los juegos titiritescos nos cuentan la historia de San Jorge y el Dragón, primeramente narrándonos como ese patrono vence al Dragón para posteriormente contarnos a través de los títeres una historia donde el Dragón es solo el instrumento de una persona sin escrúpulos que lo usa para obtener riquezas y la corona ante lo cual Dragoncio se rebela. Los de Binéfar ofrecen un final tierno donde se deja escapar un globo con la princesa, el Dragón y Jorge volando por los cielos de Bogotá en las nubes de los sueños de niños y adultos.
Baúl Teatro de México presentó su obra Guiñol de París, un unipersonal de títere de guante basado en un texto del siglo XIX con los juegos clásicos del guiñol, una historia sencilla que muestra la unión familiar de padre e hijo, donde la magia de comunicación entre los títeres y el público se dio en la función presentada mayormente para titiriteros y en el colegio del área de Ricaurte que los escolares disfrutaron plenamente junto a sus mentores.
La Rama de Plata de Ecuador es un grupo reciente que presenta Las medias de los Flamencos basada en cuentos de Horacio Quiroga, un trabajo para actriz que despliega su experiencia manipulando marionetas, títeres bocones y de guante.
De Colombia se presentó El Quijote del grupo Títeres Andantes donde por medio de esta técnica se incita al espectador a adentrarse más en la historia de Cervantes. Los anfitriones, el grupo la Libélula Dorada muestran su trabajo con Los Espíritus Lúdicos donde vemos dos niños, Tito y Tato, que se sumergen en un mundo fantástico y onírico. A mi parecer estos mismos niños bien pudieron llamarse César e Iván que aún viven en este mundo lúdico para beneplácito de los colombianos y de los títeres. Con una gran variedad de técnicas e imágenes nos mostraron unos títeres que quieren continuar en su mundo paralelo rebelándose contra sus manipuladores, viviendo, respirando, danzando, reflexionando y jugando con libertad. Otros grupos participantes fueron Tamborecos de Bogotá y La Fanfarria de Medellín.
Algo que hay que resaltar en este Festival Manuelucho es la importancia de rescatar del olvido la historia de los títeres y es loable que se les rinda un justo homenaje a los pioneros de los títeres en Colombia y en esta ocasión les tocó en turno a dos grandes personalidades como son a Jairo Aníbal Niño y Carlos José Reyes, poetas y dramaturgos con recuerdos claros de su inicio en el teatro y en especial en el teatro de títeres.
Esta actividad junto con los conversatorios de los grupos Mexicanos, Brasileños y de España nos permitieron ver un panorama de los títeres en sus respectivos países. Cabe destacar que ambos eventos lucieron con una gran asistencia
Dado que algunos de los grupos participantes como son Los Titiriteros de Binéfar, Mamulengo Presepada, Baúl Teatro y la Libélula Dorada poseen salas de teatro se acordó dentro de este festival realizar una Declaración por una Hermandad Internacional de las Salas, un compromiso de fraternidad y solidaridad basado en que este bello oficio de imaginación, convivencia, tolerancia tiene como fronteras las estrellas, y la patria es el mundo. En dicha declaración se sustenta como punto de partida autorizar a las personas que asistan con boleto pagado a cualquiera de las salas de estos grupos y que conserven dicho boleto, podrán entrar gratuitamente a cualquiera de las otras salas. Así mismo se deja abierta la invitación para que otras salas de teatros de títeres de la geografía mundial se integren a esta reciente red.
Octubre es el mes de los niños en Colombia y es cuando tienen los grupos titiriteros una mayor cantidad de representaciones y aún así, muchos de los integrantes de los grupos de Bogotá estuvieron presentes en diversas presentaciones, principalmente las de los extranjeros, mostrando su interés en este Festival, cosa que habría que aprovechar para ir pensando en la colaboración de todos ellos y hacer programaciones en las diversas salas concertadas de la capital y las provincias haciendo que Manuelucho, ahora en forma de festival, vuelva a recorrer los caminos colombianos. Otro punto a analizar es la conveniencia de poder programar cursos de profesionalización como parte de las actividades ya sea dentro de las fechas de presentación o bien en fechas cercanas.
Entre los logros que han obtenido César Santiago e Iván Darío de La Libélula Dorada en sus casi treinta años de existencia como grupo, es el llegar a la tercera emisión de este gran festival Manuelucho, convocando a artistas extranjeros y nacionales, prensa, funcionarios y público amante de los títeres, la realización de revistas (¿quién no recuerda Quiropterus?) textos publicados (Delirum titerenses), giras al extranjero, programas de Televisión, y múltiples actividades en torno a éstas que les han permitido hacerse un lugar en la memoria del mundo maravilloso de los títeres.
Felicidades mil por su trayectoria y por hacernos partícipes en ella.
César Tavera
Director de Baúl Teatro de Monterrey, México